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La Crisis de los 40
Astrología y psicología junguiana

Por Tereza Kawall
tekav@uol.com.br

 

 

Considerando los ciclos de los planetas transpersonales que nos afectan entre los 38 y los 43 años, la autora describe los desafíos y la apertura de horizontes que acompañan la tan temida “crisis de los 40”.

Introducción

Todo lenguaje simbólico nos ayuda a traducir un concepto y encontrar un significado para una experiencia. De la misma forma, la astrología se apropia del símbolo para decodificar los fenómenos que ocurren entre el cielo y la Tierra. La carta natal, siendo una estructura de espacio y tiempo, puede ser vista como una semilla, que ya contiene en sí todo el potencial de vida futura. A través de la observación de los tránsitos y progresiones de los planetas, el mapa puede indicar los ciclos de desarrollo individual; el tiempo en este contexto no es sólo matemático y lineal, sino “cualitativo”.
Este artículo aborda, bajo el prisma astrológico, un período bastante complejo de desarrollo humano que ocurre cerca de los 40 años, frecuentemente llamado como la “crisis de la mitad de la vida”. De acuerdo con astrólogos y psicólogos, este período se caracteriza por una crisis de identidad, en que la falta de sentido va influyendo de diferentes maneras la vida de muchas personas. Los objetivos profesionales, la importancia de la familia y de las relaciones, las creencias y valores religiosos, todo puede quedar temporalmente como inmerso en un vacío existencial.
En la faja de los 40 años, la pérdida de resistencia y de belleza física genera una ansiedad que va minando la autoestima, creando en algunos personas comportamientos compulsivos y hasta patéticos. La sensaión de “última oportunidad” o de “necesito recuperar el tiempo perdido” puede tener um efecto positivo para algunos, si se toma como un desafio para adentrarse en una vida más plena y rica. Inadvertidamente, para otros ese proceso puede transformarse en una calesita, donde hay una desestruturación de valores que puede tener consecuencias peligrosas.

Al respecto dice la astróloga Liz Greene:
No debe sorprender que los cambios sincrónicos en la psique del individuo durante la crisis de la mitad de la vida sean tal vez los más importantes que él experimentará.
Y también:
Una vez superadas las fronteras de Saturno, estamos en el reino del inconsciente colectivo -fuente de las imágenes arquetípicas- y de impulsos que no tienen nada que ver con tendencias de la personalidad, más bien muchas veces son contrarios a ellas. [GREENE, Liz. Relacionamentos, ed. Cultrix.]


Hay un ejemplo clásico del empresario exitoso que, al cumplir 41 años, tomó algunas decisiones típicas de ese disconformidad: dejó a su mujer que tenía su edad, compró una moto y dió inicio a una verdadera maratón sexual con mulheres más jóvenes. Resumen de toda esta narcisística intoxicación juvenil: un nuevo casamiento deshecho en apenas ocho meses, un hijo, declive profesional y un inevitable stress con algunas consecuencias desastrosas para su salud.
En verdad, existen varias situaciones posibles en que tanto un hombre o una mujer pueden radicalizar sus actitudes en una búsqueda desenfrenada por la juventud que obviamente no llegará. Tiranizados por los medios y creyendo poder mantener una forma física siempre jovial, acaban por cultivar un mundo de apariencias, en que no miden esfuerzos para obtener resultados, casi siempre, poco convincentes.
Está bien que una pasión arrebatadora es muy deseable, pero no nos salvará de nada ni tampoco de nosotros mismos. Asistir al envejecimiento de la propia generación y adquirir la consciencia de que no se es inmortal se torna un gran desafío, especialmente para aquellos anclados a un tiempo que ya pasó.
En esta fase, estamos impactados por tres fuertes y largos ciclos, que son los tránsitos de Urano, Neptuno y Plutón, que generalmente comienzan a actuar (con variaciones), a partir de los 38 años, extendiendose hasta los 42/43 años. Estos tránsitos son catalizadores de conflictos, crisis y rupturas que llevan, invariablemente, a grandes transformaciones. Podemos decir que ésta es una época de evaluaciones, en que se mira al pasado teniendo en cuenta al futuro; eso implica una reflexión y una gran valorización del presente. Eso de dejar para después, yá no funciona más. Hay una crisis con el paso del tiempo, y el desconocimento de uno mismo implica una sensación de perplejidad.

Ciclo de Urano (oposición)

En sentido psicológico, Urano trae una gran inquietud, un tono de alta electrificación que acelera el ritmo de la vida, empujando a la persona hacia lo nuevo. Ese tránsito aparece bajo la forma de explosiones de ideas, insights, proyectos que van a subvertir y quebrar aquellos patrones condicionantes. Es un proceso de oxigenación en el mundo mental, que tonifica el espíritu, obligando a la persona a desatarse de si misma; hay um poderoso deseo de libertad. En un primer momento, ese ciclo tiene un efecto desintegrador, y la vida parece estar al revés. Los primeros síntomas son: ideales del pasado pierden sentido; los amigos hablan una lengua incompresible; el trabajo se transforma en sinónimo de resignación. A veces, hasta el matrimonio, que antes era un lugar seguro, pasa a ser visto como una prisión de obligaciones sin fin.

Urano nos torna más lúcidos e inquietos; los cuestionamentos explotan: “Dónde fueron a parar la magia de las antiguas pasiones y los descubrimientos?” “Años de trabajo e dedicación sólo para esto?” “Mi vida es un tedio, basta de seguridad!” Frustraciones, amores de juventud y sueños no realizados vienen a nuestro encuentro, pidiendo atención. No quieren justificaciones, quierem espacio y experiencias reales. La alarma toca: atención, vas a crecer!

Se observa, próximo a los 40 años, un creciente cambio de intereses y de propósitos. Muchos hombres vuelven al lado más femenino de su naturaleza, dando más importancia a los sentimentos, a las relaciones íntimas o a la propia familia. Se tornan más receptivos, necesitando de un mayor contacto con su subjetividad, su mundo interior. El éxito social y profesional ya no satisface como antes; evidentemente esa percepción causa una cierta incomodad.

Por otro lado, en esa edad, la mujer cuya identidad estaba, muchas veces, proyectada sólo en la función materna y familiar, proveyendo y educando, comienza a buscar un movimiento contrario al del hombre. Precisa extrovertir sus intereses, ir hacia el mundo, buscar allá afuera otras referencias, una nueva identidad.

No es el peso de 20 años de casamiento lo que torna a las personas infelices, sí lo es entrar en la medianía de edad en una sociedad de culto a la juventud con la falsa expectativa de que los papeles y reglas, los sueños y los ideales que pudieron haber servido para la primera mitad de la vida pueden ser adecuados para la segunda. No lo serán, ni pueden serlo. La segunda mitad de la vida debe tener su propio significado. De otra forma, será poco más que una patética imitación de la primera. [SHEEHY. Passagens, ed. Francisco Alves.]

URANO
El descubrimiento de Urano, en 1781, coincidió com la época de dos grandes cambios políticos en un mismo período, las revoluciones francesa y estadounidense, ambas transmitiendo ideas de igualdad e liberdad. Coincide también con el inicio de la Revolución Industrial, que comenzó la era tecnológica del siglo XIX. Surgieron nuevos impulsos que cambiaron la conciencia humana, ampliando posibilidades tanto en el sector social como en el político y científico.
Urano es el primer planeta situado más allá de la órbita de Saturno, quien representa las estructuras definidas y el universo organizado. Urano es la utopia, lo que vendrá; representa progreso, y todas las formas de tecnología que descubren los complejos más misteriosos de la naturaleza. Tiene como función romper las barreras del pasado e innovar, acelerando y desafiando las barreras de las tradiciones. Se le asocia a la ciencia y la tecnología, las conquistas espaciales, la física cuántica, la rapidez y eficiencia de los medios de comunicación, la informática e Internet.


Las crisis uranianas traen la constatación de que ya no somos tan jóvenes como nos gustaría; nos falta disposición física, y es preciso reconocer los límites que el tiempo impone. Si un tipo de trabajo, filosofía de vida o relación personal está bloqueando nuestra evolución personal, habrá circunstancias externas que, de una manera u otra, nos obligarán a cambiar. Eso en el caso que haya una resistencia a los cambios inminentes, pues un hecho es cierto: ellas ocurrirán. Roberto Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, lo llamó “colaboración con lo inevitable”, o sea, intentar aprender y usar esos períodos con más creatividad, aceptando tanto la luz como la oscuridad de esos momentos. Es siempre importante dar una expresión creativa a esa incomodidad, pues toda crisis sugiere una oportunidad de crecimiento y, sea en el plano que fueren, es necesario que ocurran rupturas.
Es hora de movilizar los recursos internos disponibles para ese giro. Buscar otro tipo de trabajo o hobby, alimentación, hábitos más saludables, estudiar algo que siempre un quiso y adecuar el tiempo y placer para uno mismo son salidas positivas para atravesar este período.

Ciclo de Neptuno (cuadratura)

Neptuno es el planeta de los sueños, de los sentidos psíquicos, de la música, las drogas, y de todo aquello que produzca un estado alterado de conciencia, permitiendo mayor sensibilidad y un alejamiento de la realidad concreta. El es el principio de la ausencia de formas, el radar para contactarse con el mundo invisible, representa el impulso para la transcendencia.

El tránsito de Neptuno nos pide la disolución de nuestro ego y, así, va lentamente minando y apagando las barreras y los limites entre nosotros y los demás. Esas fronteras se deshacen, dando lugar a nuevas impresiones o sensaciones que antes estaban dormidas en el inconciente y que ahora emergen hacia la conciencia. Son frecuentes en esta fase los sueños con el mar, agua en movimento, formas indefinidas y los mensajes ambíguos.
O sea, aquello que antes estaba proyectado de una forma definida o rígida - sea un trabajo, un ideal o un punto de vista, todo parece perder su forma original o importancia.

Confusos acerca de lo que realmente somos, ya no sabemos lo que queremos de la vida. La derrota del ego es una experiencia humillante. A medida que Neptuno va realizando tránsitos importantes en nuestra carta, frecuentemente nos descubriremos en situaciones en las cuales no queremos estar, pero acerca de las cuales nada podemos hacer. Podemos enojarnos con Dios, por tales problemas, o podemos orar, pidiendo su ayuda. [SASPORTAS, Howard. Os Deuses da Mudança, ed. Siciliano.]

Es innecesario decir que la seguridad y la autoconfianza serán eliminadas de la vida psíquica por algún tiempo. La duda y confusión internas son incómodas y tienen un efecto paralizante en la vida de las personas. Algunas sienten como si estuviesen pasando por uma calle sin señales, con neblina al final de la tarde. “Solo sé que nada sé” es la tónica de la crisis neptuniana.

La sensación de pérdida de control es real; hay una fuerza desconocida actuando veladamente: nuestro mundo mágico lleno de ilusiones comienza a destruirse, la distancia entre los sueoños y la realidad se hace cada vez más visíble. Naufragio a la vista: aquello que nos daba identidad, tanto a nivel personal, afectivo o profesional, se va hundiendo en los mares de Neptuno. Qué hacer? La respuesta es: ¡nada!

Hay un período en que se está a merced de la vida y ella nos pide un sacrificio, un abandono, una entrega, pues no hay una actitud correcta. Al desistir de la búsqueda se crea en la psique un nuevo espacio y, a partir de ahí, la posibilidad de que aparezca algo que nos ayude a salir del impasse, en el momento indicado.

Según Alexander Lowen,
“luchar contra el destino solo complica aún más profundamente a la persona. Como un animal atrapado en una red, cuanto más se debate la fiera, más apretado es el lazo que la amarra. No tenemos escapatoria cuando luchamos contra nosotros mismos. Muchas personas quierem cambiar, pero este cambio debe comenzar por la autoaceptación. La vida no es estática; está constantemente evolucionando o involucionando. No es preciso hacer nada para crecer. El crecimento se da natural y espontáneamente cuando la energia está disponíble”. [LOWEN, Alexander. Medo da Vida, Summus Editorial.]

Abandonarse y rendirse a una situación es muy difícil, en especial para la mente competitiva del hombre moderno. Pero esa es la gran aventura, el gran desafio de los tránsitos de Neptuno: dejar que ocurra, dejarse llevar, tener fe a lo desconocido. Observar las imagenes internas, aquietar la mente, contemplar la naturaleza, trabajar con la tierra, nadar, danzar o pintar, todo puede ayudar en este proceso de decantación del inconciente.

Neptuno en tránsito sensibiliza y refina los sentimentos básicos de las personas y su sentido de valores. En el plano transpersonal, él es la sabiduría del alma humana que emana de lo divino a través del amor, de la compasión, de la generosidad y la serenidad, trayendo la bienaventuranza.

NEPTUNO
Neptuno fue descubierto en 1846; en esa época, se daban en Europa las primeras experiencias con la hipnosis para el tratamiento de la histeria y se descubrían los analgésicos. Asistimos también al inicio de la exploración del inconsciente humano. El estudio del lenguaje de los sueños dio comienzo a los primeros postulados de la llamada psicología profunda. Se fundó la Sociedad Teosófica en Europa, y creció el interés por filosofias y religiones orientales como el budismo, el hinduísmo y el espiritualismo en general.
En Astrología, Neptuno representa la inspiración, los ideales místicos, el inconciente, la sensibilidad psíquica y la compasión; la capacidad de imaginar es típicamente neptuniana. Neptuno era el dios de los mares (Poseidón) en la mitología griega; los océanos también representan las aguas del inconciente, que abrigan las emociones profundas, el gran útero de la Madre Naturaleza, de donde emerge toda vida.

Ciclo de Plutón (cuadratura)

La llave para comprender la naturaleza de los ciclos plutonianos es percibir que ellos se manifiestan siempre en términos de opuestos, trayendo experiencias de alegría y dolor, luz y oscuridad, ampliando la conciencia y haciéndonos más completos.

En la mitología griega, Hades o Plutón era el soberano de las profundidades de la tierra. Como analogía simbólica es el señor de nuestro inconciente profundo: allá moran las memorias de la infancia, complejos emocionales, instintos básicos, miedos y frustraciones. Están también nuestras “riquezas” y talentos desperdiciados, potenciales de vida aún no desarrollados, rasgos positivos de nuestra personalidad que, como piedras preciosas, precisan ser descubiertas.

El ciclo de Plutón tiene como función y propósito la eliminación o la muerte de todo lo que está viejo y estancado o que es tóxico dentro de la psique o el cuerpo. Es como un vulcán dentro nuestro, que entra en erupción, lanzando afuera todo lo que estava inconciente, enterrado o reprimido por la ación del tiempo o el olvido.

Este proceso puede ocurrir de diferentes formas: es muy perceptible en cuestiones de salud, cuando tumores, toxinas o abcesos acumulados salen a la superfície para limpiar el organismo.

También en cuestiones de relaciones íntimas encontramos la efervescencia plutoniana. Podemos vivir pérdidas o separaciones de personas muy próximas que “despiertan” en nosotros sentimientos bestiales de rabia, destructividad y venganza aterradores. Los complejos emocionales quedan al desnudo y las defensas caen: quedamos impotentes y desamparados.

Oímos la inspiradísima música del poeta bahiano:

... Se eu quiser falar com Deus
Tenho que comer o pão que o diabo amassou
Tenho que virar um cão
Tenho que lamber o chão
Dos palácios suntuosos do meu sonho
Tenho que me ver tristonho, tenho que me achar medonho
E apesar do mal tamanho alegrar meu coração.

[GIL, Gilberto, canción de 1980 Se eu quiser falar com Deus, em Todas as Letras, ed. Companhia das Letras.]

En el mito, Hades rapta a Perséfone y la arrastra consigo bajo tierra. En tránsito es como si él nos empujase hacia dentro del inconciente, en un “impulso regresivo de depresión, de apatía, de pérdida de energía vital, que las tribus de África llamam pérdida del alma”, observa la astróloga Liz Greene.

Son comunes, en estos casos, los sueños en que aparecen sótanos, pozos, selvas oscuras, túneles, aguas oscuras, dragones, figuras opresivas, incendios y hasta la propia muerte.

PLUTON
El planeta Plutón fue descubierto en 1930, cuando se obtuve por primera vez la liberación de la energía de la materia a través de la fisión nuclear. Este hecho coincidió con la ascención del Tercer Reich en Alemania y con la eclosión de gobiernos autoritarios y guerras en toda Europa. El final de la Segunda Guerra Mundial se dio bajo el terror y el impacto de la explosión de la bomba atómica en 1945, cuyo poder de destrucción hasta entonces era desconecido. En mitología, Plutón (Hades) era el guardián de los mundos subterráneos, donde moraban las almas de los muertos. Era su poder el que propiciaba la germinación y el desarrollo de las semillas bajo la tierra, se lo adoraba en la Grecia antigua como un dios de la fertilidad. En una definición esencial, diríamos que ese planeta representa el poder en diferentes formas: poder de regeneración, de coraje, de curación, de sexualidad, del potencial invisble de la naturaleza. Es el planeta ligado a los misterios de la magia, de la energia atómica, de la psique colectiva. Plutón representa el arquetipo del incesante ciclo de muerte y renacimento, creación y destrucción, presente en todas las formas de naturaleza. Presenciamos esto todo el tiempo en los ciclos de las cuatro estaciones del año.

Todos estos hechos históricos hablan de una relación o de una reciprocidad entre el alma universal y el alma humana. Jung llamó a este proceso “constelación de imágenes arquetípicas latentes”.

En términos psicológicos, las constelaciones del cielo son donde los arquetipos del inconciente colectivo aparecen proyectados, de tal forma que, en contraste a los mitos, cuentos de hadas y otras elaboraciones del arquetipo, su cualidad de tiempo también es considerada. El arquetipo está constelado y se torna un poder realizador teniendo efectos reales, solamente cuando una actitud específica de la conciencia prevalece. [JUNG, Carl Gustav. Arquétipos e o Inconsciente Coletivo, Volume IX, ed. Vozes.]

 

Luz al final del túnel

¿Como sobrevivir a un período tan penoso, de situaciones tan drásticas y paralizantes? ¿Quando llegará la luz al final del túnel? Repito, son importantísimas la aceptación y la entrega. Según la terminología junguiana, cuando la confrontamos, la sombra es liberada, tornándose una energía extremadamente creativa.

A través de la aceptación, de la contención y el trabajo sobre nuestros complejos infantiles, nos ligamos otra vez a parcelas de nosotros mismos que habíamos reprimido. Considerando que esos complejos reaparecen inicialmente en una forma negativa, la energía que contienen, al principio negada pero ahora reclamada, se hace finalmente disponible para ser integrada de vuelta a nuestra psique de manera más constructiva. Liberaremos no solamente la energía aprisionada en nuestros complejos, sino que también ganaremos para nuestro uso, toda la energía que empleábamos para reprimirlos. [SASPORTAS, Howard. Os Deuses da Mudança, ed. Siciliano.]

Este salto a lo desconocido, la comprensión profunda de esa confrontación entre luz y sombra es el gran misterio de la vida y la muerte, constituyen el lado luminoso de los ciclos de Plutón. En estos estados de desorientación psíquica precisamos un apoyo extra que puede durar algunos años. Piscoterapias, deporte, trabajos con la sensibilidad y la criatividad, meditación, yoga, entre otros, tienen una función positiva, pues pueden renovar y redireccionar la energia psíquica, superando viejos patrones de pensar y sentir. Es preciso liberarse de culpas y resentimentos del pasado, perdonar y creer que la vida nos devolverá en una misma proporción alegría, espontaneidad y nuevos propósitos creativos, una vez que se está renaciendo para la segunda mitad de la vida.

En la representación renacentista, Plutón surge con expresión tensa y torturada.
No podemos a veces cambiar una situación externa, pero es posible cambiar la manera como se observa y enfrenta un obstáculo. El evento en si no siempre es tan importante, pero si la reacción interna y la relación profunda que establecemos con ello. A despecho de la “calidad” de la experiencia que se pasa es vital encontrar un sentido o propósito para aquello que tenemos que enfrentar. La transitoriedad de la vida, los vínculos, los lugares, lo que somos o dejamos de ser es nuestra única gran certeza de la existencia.

Convivir con este hecho y aceptarlo, así como el envejecimento y la muerte, son los grandes desafios que surgen a los 40 años. Pero está en camino un sutil y poderoso cambio de percepción. Del mismo modo que el desapego no es apatía, la indiferencia no es alienación. En la segunda mitad de la vida crecemos internamente, nos hacemos menos apegados y menos necesitados de apreciación ajena, somos más sabios en relación a la naturaleza humana. Dejamos de estar atorados y subyugados por preocupaciones inocuas por los errores del pasado o por las inquietudes sobre el futuro. Los ciclos de Urano, Neptuno y Plutón traen cambios profundos en la psique, posibilitando una “verticalización de la conciencia”.

La crisis de los 40 es una iniciación, un verdadero ritual de pasaje, donde exorcizamos ilusiones, vanidades tóxicas, apegos, resquicios de inmadurez, morimos al pasado y nos emancipamos en el amplio sentido de la palabra.

Tereza Kawall
tekav@uol.com.br

Traducción del portugués por Alejandro Christian Luna