La astrología trabaja con niveles de conciencia y dimensiones de experiencias que están mucho más allá de la comprensión de la mente lógica estructurada y condicionada por el mundo demostrable. Apela a un nivel de representación simbólica que trasciende la información concreta y directa del cientificismo puro. Está plagada de una sabiduría esencial y arcaica que transmite a través de símbolos muy ricos en imágenes intuitivas.
La clarificación de estos esquemas simbólicos es lo que nos permitirá introducirnos en la rica información que este enfoque nos pone al alcance. Existen principios unificadores de mente, cuerpo y espíritu que nos llevan a trascender este plano físico. Sólo al internarnos en el sabroso mundo de los símbolos podremos conseguir la apertura necesaria e indispensable para lograr una percepción profunda de nuestra psiquis. Una vez más repito que la astrología fue en sus orígenes una manera de descifrar el mundo en el que el hombre habitaba, donde no existían líneas divisorias entre cuerpo y mente, ni entre cuerpo y espíritu. Fue la precursora tanto de la astronomía (ciencia exacta) como de la psicología (ciencia experimental). Y al unir ambos hemisferios cerebrales se erigió en la materia más elevada de conocimientos.
Ya Carl G. Jung (discípulo de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis) hablaba del simbolismo astrológico como línea directa para definir a una persona en sus aspectos profundos de personalidad.
“Con considerable seguridad puede esperarse que una situación psicológica dada, bien definida, se acompañe de análoga configuración astrológica. La astrología consiste en configuraciones simbólicas del inconsciente colectivo, que es el tópico principal de la psicología: los “planetas” son los Dioses, símbolos de los poderes del inconsciente.” Carl G. Jung (1954)
Pero primero veamos la diferencia entre signo y símbolo:
SIGNOS: No rebasan el plano de la significación.
Pertenecen al conocimiento imaginativo o intelectual, que desempeñan el papel de espejo, pero no salen del marco de la representación. Son la unidad de lenguaje del pensamiento.
SÍMBOLOS: Trascienden los signos; llevan más allá de la significación.
Necesitan de la interpretación. Poseen carga afectiva y dinamismo. Llevan al punto de la imagen. Suponen una ruptura del pensamiento, una discontinuidad. Imponen un pasaje a otro orden: introducen un orden nuevo con múltiples dimensiones.
Son la unidad de lenguaje de la intuición.
Los símbolos son representaciones simples que explican en pocos elementos gráficos, realidades muy complejas que existen en el inconsciente colectivo y que son –generalmente- no sensibles.
Su característica es la FIJEZA de su interpretación en el período de su aprendizaje.
Tres formas geométricas dieron origen a los glifos de todos los planetas, es decir, de toda energía. Esos dibujos son: el círculo, el semicírculo y la cruz.
El círculo de la carta astral es el símbolo que expresa la eternidad intemporal, pues carece de principio y de fin. Considerado por los antiguos como la más perfecta de las formas, es el símbolo de Dios y del anhelo perpetuo del hombre por alcanzar la unión con Él.
Si dividimos el Círculo del infinito en dos mitades nos encontraremos con el eje o línea del horizonte representado de la manera siguiente: que represente a la tierra y todo lo que ésta contiene. Se trata del estado consciente del aquí y ahora; la realidad de la vida. Simboliza también la materia y la energía femenina (o negativa). Se trata por lo tanto, del eje del Ascendente/Descendente creado por el momento del nacimiento. Desde el punto de vista astrológico el Ascendente significa la forma en que se expresa la personalidad total mostrada por la carta natal entera. El signo zodiacal que se encuentra en el Ascendente de la carta refleja los rasgos globales de la personalidad, pues mostrará la forma que tenemos de abordar la vida. Constituye la expresión exterior de nuestra fuerza vital individual.
El Descendente muestra la forma en la que establecemos contacto con los demás, pues es a través de ellos como llegamos a ser plenamente conscientes de la vida. Manteniendo una interacción con otras personas, somos capaces de desarrollarnos o evolucionar como individuos. De ese modo atraemos el mundo hacia nosotros y nos relacionamos plenamente con la vida sobre el planeta. El símbolo vertical representa la unidad de Dios. Si lo miramos de arriba a abajo, simboliza el poder que desciende sobre la humanidad. Si lo miramos de abajo a arriba, refleja el anhelo que siente la Humanidad de llegar a reinos superiores y al mismo Dios. También simboliza la energía masculina (o positiva). Se trata del eje del Mediodía y el Imum Coeli creado por el lugar de nacimiento. Las líneas vertical y horizontal se combinan para formar una cruz, que es el más antiguo de todos los símbolos humanos y se encuentra en prácticamente todas las culturas del mundo.
LA CRUZ: Como símbolo de manifestación y de los cuatro extremos del mundo, la cruz representa nuestro encuentro con las experiencias reales y nuestra capacidad para hacer frente a los conflictos que nos plantea la vida de manera que podemos lograr una armonía equilibrada. Representa la MATERIA.
EL CÍRCULO: Es la representación geométrica perfecta por excelencia. Es el comienzo y el fin; el Alpha y el Omega. La serpiente que se muerde la cola. Es la perfección de la creación, de lo que Es. Representa al ESPÍRITU.
EL SEMICÍRCULO: Representa el ALMA.
EL CÍRCULO DEL INFINITO: Es el que encierra dentro de sí a la cruz de la materia. Simboliza nuestra capacidad para abarcar tanto el reino espiritual como el material. En la unión de ambos símbolos, la carta natal significa nuestra capacidad de alcanzar la armonía. Eso quiere decir que no puede esperarse que nuestras vidas sean un constante armónico. Sólo en determinados momentos conseguimos el privilegio de ver aunque sea por breve tiempo lo que la armonía significa para nosotros. Entonces, comencemos a combinar estos tres elementos básicos y veamos su significación más arcaica:
Semicírculo: ALMA
Cruz: MATERIA
Círculo: ESPÍRITU
Y ahora recorramos los símbolos de cada planeta, según su símbolo original:
SOL: Con el punto en su centro significa la expresión del comienzo o principio de la vida espiritual en su desarrollo hacia la perfección más elevada terrestre (Autorrealización).
LUNA: Con sus semicírculos representaría el alma y sus facultades receptivas y perceptivas.
MERCURIO. Mostraría los tres componentes del ser humano: espíritu, alma y cuerpo y el valor de los dos primeros sobre lo material.
VENUS. Representando que la materia debe ser vencida por los principios superiores o lo espiritual.
MARTE. A través del espíritu, el dominio de los instintos e impulsos hacia lo superior.
JÚPITER. Con el semicírculo sobre la cruz, indica que el alma con sus percepciones puede elevarse sobre lo material.
SATURNO. Señala las trabas o vallas de la materia que entorpecen el ascenso espiritual, actuando como pruebas.
URANO. Indicaría el equilibrio de los tres componentes, en una unión armónica.
NEPTUNO. Representa la lucha del alma para no dejarse apresar por la materia.
PLUTÓN. Nos muestra la fuerza de lo oculto pero latente en el hombre, en búsqueda de la eternidad.
Clr. Claudia Rizzi
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