Zodíaco
Por Alejandro Jodorowski*
¿Es posible aceptar en nuestra época la existencia de un sistema solar de sólo siete planetas? ¿Por qué doce signos zodiacales y no trece o veintidós? ¿Por qué cuatro elementos en vez de cinco o siete? ¿Es posible construir un sistema coherente regido por la influencia de astros que se alejan sin cesar los unos de los otros a velocidades vertiginosas? ¿Cómo prever el futuro basándose en un cielo repleto de cometas, de fragmentos metálicos y de invisibles entidades galácticas? ¿Tiene razón de ser la división del año en 365 días y 12 meses? ¿Por qué calculamos nuestra carta astral en función de la fecha y hora del nacimiento y no del momento en que el espermatozoide fecunda el óvulo? ¿Es lo mismo nacer en un sanatorio que en un refugio atómico? y si una madre tiene el niño durante un vuelo supersónico ¿cómo saber con exactitud dónde nació el hijo? ¿Hasta qué punto influye la psicología del astrólogo en la interpretación del horóscopo? Por otra parte, cada ser humano lleva dentro de sí, en cierto modo, a la Humanidad entera: el ZODIACO es el verdadero signo de todo individuo (somos los culpables de todo crimen y los héroes de toda hazaña). Se habla de nosotros cuando se dice que Géminis posee un carácter dinámico, una gran inestabiliad de cuerpo y espíritu. Se habla de nosotros cuando se dice que Libra reúne en un equilibrio perfecto el amor a la justicia y a la belleza. Y cuando se dice que Acuario apunta a la conciencia cósmica, cuando se repite que Aries encarna las energías primarias transmutables, cuando se afirma que en Leo se reúnen todas las contradicciones, se está hablando de nosotros. El carácter de cada signo puede definir, sin duda, a cualquier ser humano. Todas las definiciones pueden sernos aplicadas, pero, en el fondo, ninguna nos agota. Podríamos sostener una larga disertación sobre la imposibilidad de convertir la astrología en ciencia exacta. A pesar de ello, su fiabilidad es un hecho evidente, debido quizás a que la astrología, si bien no es un saber exacto, constituye una importante parte de nuestra mentalidad primitiva. Durante milenios. el hombre ha interpretado el Universo a través de signos. Los signos zodiacales han contribuido a la creación de alfabetos. de lenguas. leyes y mitos. Son las raíces de la cultura humana. Una base aterradora. como toda tradición muerta... ¿ Qué puede aportar este libro a esas inmensas bibliotecas, a la multitud de interpretaciones que se han dado sobre el tema? El objetivo de este libro es desmitificar. No se trata de consultar manuales al uso para obtener informaciones superficiales... sino de saltar de un significado a otro, como las piezas del ajedrez. Luchar contra los signos, destruirlos, reducirlos a un caos de fragmentos con los que crear un nuevo orden: zodiacos de tres óvalos, o cúbicos, o luminosos, entrelazados como las espirales genéticas con un número infinito de signos en continua mutación... Zodiacos no simbólicos, sino concretos, mudos, impenetrables... Otras estrellas, otros cielos, quizá otra Tierra, azar absoluto, nada previsible ni fijo, astros débiles que aguardan la llegada de la Conciencia Humana para adquirir un Destino, un Fin. ¿Qué puede defender el artista más que es el hombre quien influye en las estrellas y no al revés? Este álbum presenta 12 magníficas mentiras, 12 historias que desobedecen al signo que las crea. Doce maravillosas puertas al pasado.
*Prefacio del libro Zodíaco. Metal Hurlant.
Eurocomic. Edición Negra