Sin embargo ese estado de situación sería provisorio. Una vez que la música se acaba (indicando el estado ideal de armonía), cada uno vuelve a su posición inicial, aunque ahora el final... sea cual sea, se acerca.
Erik: ...Quiero tener una mujer como todo el mundo, ir a pasear el domingo. He inventado una máscara con la que parezco la persona más normal del mundo... ¡Lloras! ¡Tienes miedo de mí! Sin embargo, en el fondo, no soy malo. ¡Ámame y lo verás! ¡Sólo me ha faltado que me amaran para ser bueno! Si tú me amaras sería manso como un cordero y harías de mi lo que quisieras.
Podemos observar en Erik la negación de aceptarse tal cual es, tanto en su belleza como en su fealdad; y si bien los rasgos están exagerados por ser una novela, en la vida real generalmente pasa algo parecido. Prefiere la mediocridad general, seguramente porque sufre mucho su sensación de estar en desventaja física; y además como plutoniano que es tiene un malentendido entre amar y dominar, entre servir y autoinmolarse.
El aspecto visto dinámicamente provoca esta repolarización constante, sentirse ora un ángel, ora un demonio. La cura proviene del verdadero y más profundo amor.
Y ya nos dirigimos a la resolución de la historia. La Daaé ha sido raptada por el Fantasma y ambos están en lo profundo de la mansión en medio del lago de aguas negras. Si Christine no accede a casarse con el fantasma, ambos morirán. Pero el Vizconde Raoul junto con otro personaje de la novela “El Persa”, se dirigen hacia la guarida del monstruo para liberar a la muchacha. Las imágenes que aparecen son totalmente referenciales a la energía escorpiana.
Raoul y el Persa acaban encerrados en una “cámara de los suplicios”, pero descubren una trampilla y consiguen descender hasta el último sótano donde innumerables toneles llenos de pólvora están a punto de explotar... todo dependerá de lo que decida Christine.
El fantasma la deja sola para que tome su decisión, en un cofre hay una manivela con un escorpión, en otro cofre un saltamontes. Si gira el escorpión querrá decir que acepta al fantasma y se casarán, si gira el saltamontes... volarán por los aires junto con todo el teatro. Ella gira el escorpión.
Al hacerlo comienza a inundarse el sótano con la pólvora y el agua comienza a ascender por la cámara de los suplicios, donde ya están Raoul y el Persa a punto de morir ahogados. Un último gesto de Christine y Erik los salvará.
Erik: ...Cuando gritabais como condenados por culpa del agua, Christine se me acercó con sus hermosos ojos azules muy abiertos y me juró, por la salvación de su alma, que consentía en ser mi mujer viva...
Christine besa al monstruo en la frente y el fantasma se deshace en un mar de lágrimas. Luego los libera a todos.
Tanto la “cámara de los suplicios” como la pólvora a punto de explotar, tienen que ver con el poder volcánico inherente al propio Plutón. El agua negra que asfixia también tiene que ver con el agua tóxica escorpiana. Lo mismo, obviamente, la manivela con el escorpión, que debe ser girada 180 grados para poder encontrarse con el polo opuesto y así permitir la integración.
La mención del saltamontes en textos religiosos del antiguo Egipto es otro dato a tener en cuenta, ya que ésta es una de las formas que toma el difunto para poder alcanzar con más facilidad el cielo, el Más Allá. Como ocurre con las serpientes se relacionó con la resurrección puesto que cuando nacen las larvas y se alimentan, convirtiéndose en ninfas, mudan de caparazón para convertirse en un insecto adulto.
El saltamontes para los chinos es símbolo de vida, muerte y resurrección, como también de suerte y fertilidad. La langosta es de la misma familia de insectos pero su fama es mucho más negativa, representa la destrucción enviada como castigo de Dios. Aunque en el Renacimiento la langosta también aparece como símbolo de resurrección.
Hemos visto que toda la historia está llena de simbolismo escorpiano, plutoniano y venusino. Tanto aquí como en Drácula, el mensaje es que amor, muerte, dolor, crecimiento psicológico y transformación van de la mano; que belleza y fealdad se integran en el plano superior del amor, y que ambos son interdependientes.
Hay otras obras de ficción ligadas a Venus/Plutón en que la integración se concreta en forma más exitosa, como en la Bella y la Bestia o en Shrek. Pero dejaremos su análisis para otro momento.
Quizás el fracaso del personaje del Fantasma de la Ópera radica en la imposibilidad de autoaceptación Como termina relatando el Persa: “¡Pobre desventurado de Erik! ¿Hay que compadecerlo? ¿Hay que maldecirlo? No pedía ser más que alguien como los demás. ¡Pero era demasiado feo!”
NOTAS
(1) “Polaridad plutoniana” es un término acuñado por el astrólogo Eugenio Carutti. Ha desarrollado el concepto de las polaridades transpersonales, como la uraniana, la neptuniana y la plutoniana. Bajo una mirada puramente energética, considera que Plutón “polariza” la conciencia cuando se encuentra en aspecto duro al Sol (conjunción, cuadratura u oposición), cuando se encuentra en las casas I, X, IV, VII y XII; y en menor medida cuando hace aspectos duros a los regentes planetarios de esas casas.
Bibliografía
Bar, Liliane. Los riesgos del feminismo. Topía Ediciones. 1995.
Carutti, Eugenio. Teóricos del 2º nivel, 1º año. Editorial Casa XI. 1996.
Leroux, Gastón. El fantasma de la Ópera. Terramar Ediciones. 2006.
Luna, Alejandro Christian. Astrología y vampiros. www.astrotranspersonal.com.ar
www.wikipedia.org
Texto completo en la revista
http://www.revistamediumcoeli.blogspot.com/